Los dueños brasileños de Paty llevan aportados más de $1.000 millones para evitar el default de la empresa
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El grupo alimenticio brasileño Brazil Foods (BRF), decidió realizar un importante aporte de fondos a su controlada argentina Qiuckfood para evitar una posible cesación de pagos y un eventual default.
La empresa que controla casi dos tercios del mercado de hamburguesas en el país, a través de las marcas Paty y GoodMark, y alrededor de un tercio del mercado de salchichas, con las marcas Vieníssima y Hamond, viene sufriendo fuertes pérdidas y en la actualidad opera con patrimonio neto negativo.
Ante la gravedad de la situación y de un escenario de negocios que se observa complicado para casi toda la industria de la carne local, el conglomerado del país vecino acaba de girarle a su controlada u$s49,7 millones, que al tipo de cambio actual representan $865,8 millones.
Lo hizo la semana pasada mediante una oferta de aporte de capital en forma irrevocable y a cuenta de futuras suscripciones de acciones.
Según consta en un acta de directorio de Quickfood, los fondos serán destinados a cancelar pasivos, a integrar capital de trabajo y a la recomposición del patrimonio de la Sociedad.
Además, la sociedad autorizó la realización de un par de operaciones entre BRF S.A., Avex S.A. y Campo Austral S.A, todas bajo el control del conglomerado brasileño, tanto dentro del mercado interno como externo,
Entre las operaciones se destacan las importaciones de materia prima de cerdo congelada; exportaciones de vegetales; compra de recorte de pechuga de pollo; y venta de productos elaborados.
Las operaciones tienen que ver con la necesidad de la compañía de recomponer, o por lo menos sostener, su complicada situación financiera por la que viene atravesando en los últimos años.
De hecho, en los últimos nueve meses de este año la pérdida llegó a los $244 millones, contra $330 millones de igual período de 2016.
En el país, Quickfood se dedica a la elaboración y comercialización de alimentos procesados, refrigerados y congelados de marca, como las hamburguesas, fiambres y vegetales y salchichas, además de una planta frigorífica.
Según pudo saber iProfesional, el directorio viene tomando nota de la situación y monitorea su evolución con la finalidad de tomar las acciones necesarias para reestablecer la ecuación patrimonial de los dueños de Paty.
Es más, en su último balance, el grupo controlante BRF ha manifestado su compromiso de soportar financieramente a Quickfood y efectuar los aportes necesarios.
En procura del "turnaround"
De acuerdo a los ejecutivos, las pérdidas corresponden a un período intermedio, por lo que la situación patrimonial no es definitiva y puede ser revertida.
De todos modos, hasta ahora ha venido sobrellevando el problema con aportes de su controlante, ya que el año pasado también se vio afectada su operación, cerrando un balance con pérdidas por $463 millones.
En ese período el giro de dinero llegó a los $375 millones, además de haber adoptado un nuevo método de revaluación de sus activos para poder crear un reserva de dinero.
En el caso de los aportes, eso significó unos $350 millones más que en el período anterior, cuando había cerrado con pérdidas en el ejercicio por $113,7 millones.
Incluso en los ejercicios anuales de 2015 y 2014, la sociedad también reportó pérdidas significativas que la enmarcaron en el supuesto de disolución establecido por el artículo 206 de la Ley General de Sociedades N° 19.550; por lo cual sus accionistas vienen resolviendo que los resultados no asignados negativos acumulados fuesen absorbidos en forma parcial, permaneciendo el saldo remanente en la cuenta de resultados no asignados.
En septiembre de 2016 la sociedad manifestó que las condiciones del negocio continuaron desafiantes y reportó pérdidas significativas y nuevamente patrimonio neto negativo volviendo a las causales de disolución previstas en el artículo Nº 94 de la Ley Nº 19.550.
Para el grupo controlante, los problemas se vienen generando por los "fuertes incrementos" en el precio de los principales insumos (entre ellos la hacienda y recortes) causada por un doble efecto.
Por un lado, una devaluación del tipo de cambio del orden del 40% que ocurrió tras la asunción del gobierno de Cambiemos en diciembre de 2015, y por el otro, la quita y reducción de las retenciones y cupos a la exportación de commodities agrícolas, como por ejemplo en el caso del maíz y la soja.
Según consta en el informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) por Quickfood, "la compañía se vio limitada en sus posibilidades de trasladar en lo inmediato a los precios domésticos esta importante suba de costos, dado el contexto de una demanda contraída en el mercado interno, el cual representa el 80% de las ventas aproximadamente", se afirmó en el balance.
Por ese motivo se le generó una erosión de los márgenes del negocio, sobre todo en el primer semestre del año.
Entonces y para mitigar la pérdida de márgenes, la compañía destaca haber seguido "trabajando en mejorar su eficiencia operativa y costos, de modo de absorber internamente parte de la suba de los precios de los principales insumos".
Al mismo tiempo, se afirma que la quita de retenciones a la carne mejoró los márgenes del negocio de exportación, el cual representa el 20% de su actividad en el país.
Pero no todo ha sido negativo para Quicfood. El año pasado llegó a ventas por $5060 millones, una cifra 35% superior a la registrada en 2015. Fueron 70.642 toneladas de productos elaborados, lo que marcó un incremento del 9% respecto de 2015. Por su parte, la faena vacuna fue de 149.073 cabezas, un aumento de 5388 cabezas contra el ejercicio anterior.
Estas cifras positivas contrastan por el fuerte aumento del costo de las mercaderías vendidas que se incrementó en 40%, pasando a representar el 88% de las ventas.
Para este año, las perspectivas de la empresa pasan por la recuperación de la rentabilidad y de los márgenes del negocio, de la mano de una mayor estabilidad en el precio de los insumos y de una "recuperación prevista en el consumo interno".
Además, se explica que "el incremento de los reintegros a la exportación de carne vacuna y su ampliación a los procesados cárnicos a principios de 2017 hacen vislumbrar una mejora en los márgenes de la exportación".
En cuanto a su estructura en el país, la compañía cuenta con tres plantas industriales ubicadas en las localidades de San Jorge, Arroyo Seco (Santa Fe) y Baradero (Buenos Aires), y se especializa en la faena de bovinos, exportación de cortes frescos y elaboración de hamburguesas, salchichas, fiambres y alimentos congelados.