¿Carrera o curso?: para cada vez más personas, el título universitario ya no garantiza un mejor trabajo
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Un estudio de DatosClaros revela que, aunque el 58% considera a la universidad como la formación más valiosa, su prestigio y utilidad en el mundo laboral cambiaron.
Los jóvenes priorizan opciones más ágiles, como cursos con rápida salida laboral, mientras que en sectores altos el título universitario se percibe insuficiente sin especialización.
El estudio realizado por la consultora DatosClaros se llevó a cabo en enero, entre 300 personas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
¿Vale la pena hacer una carrera universitaria?
El 58% de los consultados considera que una carrera universitaria es la formación más valiosa, seguida por los cursos con salida laboral (19%), las tecnicaturas (8%) y la formación autodidacta (2%).
Sin embargo, el 13% de los participantes del relevamiento no cree que la formación sea determinante, una opinión que se incrementa entre los jóvenes de 18 a 25 años (el 24% no percibe la educación como un factor crucial para el desarrollo profesional).
"La mirada de los jóvenes sobre la educación universitaria no es necesariamente pesimista, pero sí irrelevante en términos laborales. La universidad tradicional no les está dando las respuestas que buscan para insertarse en el mercado", afirmó Natalia Gitelman, directora general de DatosClaros.
Según su análisis, la velocidad de los cambios tecnológicos y laborales hace que una carrera de cuatro o cinco años parezca una inversión de tiempo poco atractiva para muchos de estos jóvenes.
Título universitario y la movilidad social
El título universitario dejó de ser un pasaporte seguro para la movilidad social y su valor depende cada vez más del contexto socio-económico. Según información de DatosClaros, en los niveles medios el título sigue siendo una herramienta clave para mejorar oportunidades laborales, mientras que en los sectores altos se percibe como insuficiente sin especialización.
En los sectores de menor poder adquisitivo, la dificultad de acceso y la falta de garantías laborales erosionaron su rol como motor de ascenso social, en un contexto donde la educación ya no es sinónimo de estabilidad y progreso.
A medida que cae el nivel socioeconómico, también cae la valoración universitaria y aumenta el interés por los cursos con salida laboral. En ese sentido, aún queda trabajo por hacer por parte de las casas de estudio para adecuarse a esta nueva realidad.
"Las universidades públicas no se están adecuando, quedaron con carreras más tradicionales, largas y formativas a nivel general, pero que no es lo que están buscando ahora los jóvenes. Por el contrario, algunas universidades privadas se están dando cuenta de esto y están sacando continuamente carreras nuevas, más cortas, más orientadas y con salida laboral", analiza Gitelman
Además, hoy el 51% de los encuestados opina que tener un título universitario no le garantiza un mejor trabajo. Esto se ve con más fuerza en el segmento de 36 a 45 años y entre el segmento ABC1. En los niveles económicos medios un título universitario sí hace una diferencia a nivel laboral, sin embargo en los niveles más altos, donde el acceso a la universidad es mayor, se percibe que es necesario otro diferencial adicional al título.
Quienes tienen edades intermedias creen que un título universitario no garantiza un mejor trabajo, probablemente porque la situación laboral en la que están actualmente no coincide con las expectativas que tenían en la universidad.
"Las edades más grandes todavía tienen la percepción de que el título universitario da prestigio y acceso a mejores trabajos. Las edades intermedias todavía valoran mucho la formación universitaria, pero están empezando a darse cuenta de que no les garantiza un mejor trabajo. Que son necesarias otras cuestiones", profundiza Gitelman y resalta que este grupo etario ha llegado a un punto en su vida en el que esperaba tener otro tipo de puesto y salario, pero no lo ha logrado. No están viendo los frutos que esperaban de su carrera y, como consecuencia, están perdiendo el aprecio por la educación tradicional.
El futuro de la formación
Si bien el 80% de los consultados reconoce que la educación universitaria forma integralmente a la persona, su valor en términos laborales está en plena transformación. Cuando se segmenta por edad esta opinión, se ve que los jóvenes son quienes menos valoran la educación universitaria. Específicamente en el grupo entre 18 a 25 años, el 67% estuvo de acuerdo con esta afirmación, mientras que en otros rangos etarios, como de 36 a 45 años, ese porcentaje llega al 90%.
Más de la mitad de los encuestados (56%) considera que para conseguir un buen trabajo es más importante la experiencia o las características personales que la formación académica. Esto se ve especialmente en el segmento etario de 26 a 35 años, que están en un momento muy particular porque ya no son jóvenes profesionales con todo para aprender, ni tienen la experiencia necesaria para conseguir buenos puestos.
Es más, el 55% opina que tener un título universitario ya no tiene el mismo prestigio que antes. Las expectativas sobre el título universitario cambiaron, y generaron una brecha entre formación y realidad laboral.
En resúmen, con la transformación del mercado de trabajo y la diversificación de caminos profesionales, la formación académica sigue siendo valorada pero ya no garantiza por sí sola ni empleo ni prestigio, impulsando la necesidad de diferenciarse con competencias prácticas y redes de contacto.
Esta percepción puede generar un impacto en el mercado laboral. "El mercado laboral y el mundo cambiaron, sobre todo con la incorporación de tecnología y de inteligencia artificial en todos los procesos de trabajo y en nuestra vida cotidiana. Vemos una tendencia a la especialidad, a la micro especialización de cursos o carreras, e híper segmentación de tareas, que también hace que perdamos la visión general para entender hacia dónde vamos o cuál es el objetivo principal", dijo la directora de DatosClaros.
Además, podría llegar a perderse el tipo de habilidades que se desarrollan en la universidad y que van a ser muy relevantes a futuro. "La educación universitaria da una mirada integral que va a ser muy valiosa en el futuro. La inteligencia artificial va a reemplazar muchas de las tareas que hacemos y el valor que vamos a tener como humanos tiene que ver con la visión crítica, la empatía, la sensibilidad, y creo que todo eso lo da la formación universitaria", concluyó Gitelman.